PALABRAS, LAS ARMAS DE CONOR

Decía mi abuela que las palabras pueden matar y matarte. Conor Mcgregor es un claro ejemplo de ello, alguien que a pesar de tener dinamita en sus puños (19 de sus 21 victorias han sido antes del límite), destruye a sus oponentes con sus palabras antes de empezar el combate. Un estilo peculiar, muy criticado, pero que lo ha llevado a ser la estrella mediática del momento de todos los deportes de contacto.

El ejemplo más claro de esta guerra de palabras que le gusta (más bien diría que le encanta, se ve que lo toma como un juego y lo disfruta) iniciar antes de que empiecen los golpes físicos fue su lucha contra José Aldo. Toda una leyenda viva y en activo de las MMA a quien noqueo en tan solo 13 segundos. Si, Conor fue mejor, pero sobre todo Aldo no era el Aldo que llevaba invicto 10 años, desde noviembre de 2005, y quien no se ponía nervioso fuera quien fuese su rival.

Muy a mi pesar (seguidor de Aldo) hay que decir que Conor ganó la batalla psicológica, las continuas provocaciones y faltas de respeto durante la promoción del combate, llevaron a Aldo querer destruirlo, algo que Conor sabía, esperaba y aprovechó.

Con independencia de la potencia de pegada que tiene Conor Mcgregor, diría que es el Tyson de los featherweight (aunque ahora ha subido a lightweight), sus palabras son igual o incluso más dañinas para sus contrincantes. Cuando acuden a las ruedas de prensa ya se les ve incómodos. Con las continuas provocaciones les hace descentrarse, quieran “matarlo” dentro de la jaula en venganza por las ofensas que les hace fuera. Consigue con esto, que se olviden de la estrategia, se descubren arriesgan y acaban pagándolo con besos en la lona. Así podríamos resumir el combate contra José Aldo.

Conor es el nuevo Mohamed Ali, solo que pega mucho más duro. Un tipo atlético, sacrificado, explosivo, INTELIGENTE y que usa “armas” que pocos han sabido utilizar tan bien como son los juegos (nunca mejor dicho) mentales a través de sus palabras.

Con sus palabrería que no bravuconadas -a estas alturas es inviable llamarle fanfarrón, cuando corroborado con sus puños todo lo que ha salido de su boca- ha conseguido un combate contra el campeón mundial de boxeo Floyd Mayweather. Solo “esto” ya es una gran victoria para él. Conor no tiene ninguna experiencia en boxeo. Seamos serios, es un luchador extraordinario de MMA y ha hecho historia en UFC siendo el primero y único hasta el momento que ha conseguido dos cinturones de distintas categorías de peso (feather y lightweight) al mismo tiempo, pero de boxeo no tiene bagaje alguno para darle la oportunidad de disputar el cinturón. Los boxeadores que nos estén leyendo saben lo difícil que es disputar ni tan siquiera un cinturón de campeón de España, más aún tener la oportunidad de pelear por el cinturón mundial con un récord de CERO combates (digo “ni tan siquiera” con todo mis respetos y en estrictos términos de comparar la dureza de uno y otro cinturón).

Como se consigue eso: hablando de la manera que habla Conor. Esa chulería que ha hecho que Floyd Mayweather salga de su retiro. La misma que ha forzado a Mayweather a venirse arriba, para estar a la altura de la palabrería de Conor y llegar a decir que va a salir a noquear a Mcgregor.

¡Increible! El rey del contragolpe, el hombre que esquiva y espera, alguien a quien apenas han tocado grandes nombres del boxeo* ha dicho que va a hacer un juego totalmente distinto al que le ha llevado a estar imbatido.

*digo grandes nombres y no los mejores porque muchos de su lista ha tenido la habilidad de enfrentarlos cuando estaban en su declive o el caso de Canelo cuando empezaba a despuntar pero no había llegado a su mejor momento.

En declaraciones para la prestigiosa cadena americana ESPN Floyd Mayweather dijo:

«We’ll see. We’ll see. At the end of the day you will see the results,» Mayweather said. «This fight won’t go the distance. Remember that, no matter what his coach say. His coach can’t fight for him.”

«I say I guarantee it won’t go the distance. He says it’s not going the distance. I say it’s not going the distance. So it’s obvious we going to come out from the opening bell and drop bombs.»

Ya veremos, ya veremos, al final del día veremos los resultado. Esta pelea no llegará a la distancia. Recuerda eso, no importa lo que diga su entrenador. Su entrenador no puede pelear por él (refiriéndose a Conor).

Te digo y te garantizo que no llegaremos a la distancia. Él (Conor) ha dicho que no llegará a la distancia. Yo digo que no va a llegar a la distancia. Por lo tanto, es obvio que nosotros vamos a salir de lanzarnos bombas desde la campanada inicial.

Así pues tenemos a un Mayweather envalentonado. Hay que recordar que Floyd no consigue un ko desde su combate contra Víctor Ortiz en septiembre de 2011, aunque pegarle a alguien con las manos abajo, totalmente descubierto, mientras se está disculpando y tratando de darle un abrazo no puede considerase un ko. Así que tenemos que remontarnos a diciembre de 2007 en su combate contra Ricky Hatton para saber lo que es un ko.

Un boxeador que lleva dos años retirados, que no noquea a un oponente desde 2007 y fue en el décimo asalto, para estar a la altura de la machacona palabrería de Mcgregor ha dicho que va hacer todo lo contrario a lo que le ha llevado a ser quien es. Salir a cazar en vez de esperar. Cosa distinta es que lo haga o no, porque el gran equipo que tiene detrás no creo que le vayan a dejar perder la cabeza. Sin embargo, ahí arriba cualquier cosa puede pasar. Si su orgullo le traiciona lo puede pasar mal contra la potencia de Conor, quien es más que probable que le estará provocando con palabras, además de los puños, durante todo el combate.

Sea cual sea el resultado, que un 0-0-0 se enfrente a un 49-0 ya es una victoria para Conor.

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Por Luis Quiñones

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